¿VUELVEN LOS SICOVIRUS ESPAÑOLIZANTES (SVE)?

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¿VUELVEN LOS SICOVIRUS ESPAÑOLIZANTES (SVE)?

         Nos abrasaron, sí, especialmente durante toda la época de la pandemia, esos elementos infectantes del sentimiento de identidad y de nuestra conciencia nacional como vascos, compartiendo su nefasta labor con los letales virus de la Covid.

          Tienen una estructura gramatical y penetran en nuestro organismo por ojos y oídos, sin hacerse apenas perceptibles, salvo que estemos adecuadamente sicovacunados, haciendo mella en los grupos neuronales relacionados con nuestro sentido de pertenencia, con nuestro valores éticos y con nuestros conceptos políticos. Son auténticos dardos envenenados que incorporan un elemento adormecedor del sentido de alerta ante las manipulaciones. Producen desequilibrios de conciencia que te hacen creer que eres lo que no eres o no eres lo que eres, a nivel de sentido de pertenencia nacional. Algunas variedades o tipos de este virus, que podríamos denominar SVE (Sico Virus Españolizante), como exponía en varios escritos entre Abril y Junio de 2020 referidos a MORFOLOGIAS, TAXONIMIAS y cosas de esas, son muy simples, como:

                   - “Aquí en España”, “En toda España”, “En el conjunto de España”, “En Euskadi y en toda España”, “En el norte de España”, “Vascofranceses”, Etc. Podríamos catalogarlos como SVE-T1. Van sin camuflaje y son lanzados principalmente por portadores antivasquistas.

          Otros son más elaborados, tales como” Los 47 millones de españoles”, “La Asociación es a nivel nacional”, “Las campañas nacionales”, “La política nacional” (cuando en estas últimas se refieren a España, claro), ”Estamos por encima de otras Comunidades”, etc. Hablar de “el rey”, “el Gobierno”, “el Parlamento”, “en este País”, etc, cuando se refieren a los españoles, como si tuviéramos que asumir que se trata de los nuestros. O hablar de “El Lehendakari” cuando se refieren al Sr. Urkullu, como si la Sra. Chivite no fuera también lehendakari en su Comunidad Foral. Pueden clasificarse como SVE-T2. Están cubiertos por un camuflaje edulcorado y son más sinuosos.

         Hay un tercer grupo, el Tipo 3, que más que a inundar nuestras neuronas con el machaqueo de “España”, “nacional español”, etc., tienden a deshacer en nuestro cerebro conceptos fundamentales como nuestra unidad territorial, nuestro concepto de nación, con mensajes diferenciadores y separadores como “Euskadi y Navarra”, “¿Vasco de dónde- Navarro de dónde?” (del programa de ETB Vascos por el mundo), “Vascos y navarros”, “Región Aquitania- Euskadi-Navarra”, “Que nos reconozcan como nación y luego ya, si eso…”, etc. El empeño de los líderes del PNV en lanzar conceptos como “Encaje nacional de Euskadi en el marco estatal”, la propia inclusión en el Artículo 1 del Estatuto de Autonomía de que el País Vasco, Euskal Herria, son las tres provincias vascongadas de la CAV… Son virus del tipo SVE-T3.

          Lo más triste de esta invasión de SVE es que no solamente son lanzados sobre la población por políticos claramente antivascos, españolistas, desde los medios periodísticos o televisivos de ese carácter, tanto vascos como españoles, sino que utilizan descaradamente los medios públicos propios de nuestro País, como ETB y Radio Euskadi, pagados por todos los ciudadanos. Y lo que es aún peor, que muchas veces salen, quizás por contagio inadvertido, de las bocas de los locutores y presentadores de estos espacios. Hoy mismo, a primeras horas del día, en menos de media hora, he tenido que oír algunos del tipo 1, como “Aquí en España” o “En el conjunto de España”, junto a otro más elaborado y camuflado, tipo 2, que decía:

                    “El 50% de las huelgas de toda España se hacen en Euskadi” Por cierto, que el calificativo de “españolismo o españolista” me parece tan digno, en sí, como el de vasquismo o vasquista, o la expresión que correspondiera a franceses o alemanes, porque respondería a la definición gramatical de “apego por su propio País”. Pero siempre que corresponda a sentimientos de sus naturales por su propio País, convirtiéndose en dañinos cuando se transforman en expresiones de odio o de dominio sobre otros Países a los que se somete o se quiere someter. Español españolista es totalmente normal, pero ¿vasco españolista, cuando hemos perdido nuestra libertad nacional de manera injusta y violenta, por la vía de la invasión armada, en 1200, 1512 y 1937?

         Hay que hacerles frente a estos virus, al menos a los que nos llegan vía verbal, corrigiéndole o matizándole al lanzador consciente o inconsciente, porque esta es una forma de desactivarlo. Cuando nos hablen del rey, del Gobierno, de la Constitución o de “en este País”, responder “¿A qué rey o Gobierno o Constitución o País te refieres?” es un buen antídoto antiviral, como lo son “¿nacional de nuestra nación?”, “aquí no estamos en España”, “nosotros no tenemos Constitución” o similares; formarían parte de una buena campaña psico sanitaria.

          En lo que respecta a los mensajes que lanzaba EHBILDU, ya no eran sicovirus malintencionados, sino signos de desorientación ideológica, de falta de rumbo político, pero las últimas manifestaciones de sus líderes nos hacen considerar que el contagio vírico ha hecho mella en la coalición ahora soberanista. Aún son recientes las propuestas de su portavoz parlamentaria, Sra. Kortajarena, de “Establecer una relación entre iguales con el Estado español”; Aitor Esteban lo firmaría. El pasado día 6 de este mes leí en EL CORREO unas declaraciones de Pello Otxandiano que confirman la infección por sicovirus españolizante (SVE) de Tipo3 que padecen los órganos dirigentes de su coalición. En el contexto de una serie de grandilocuentes posicionamientos en los que realmente no decía absolutamente nada, como “Planteemos un nuevo dimensionamiento del autogobierno que reconozca nuestro carácter nacional y nos dote de instrumentos jurídico-políticos suficientes para poder hacer políticas públicas que respondan al interés de la gente”, que “en Euskadi no se puede gobernar con mayoría absoluta”, que “el nuevo Parlamento podrá avanzar en mayores cuotas de soberanía” o que “no estamos de acuerdo en muchas materias con PNV y PSE, pero tenemos que cooperar”, o “la sociología del país es la que es”, apareció claramente el síntoma del contagio viral, cuando habló de “un horizonte temporal en el que Euskadi y Navarra también deben dar un salto en su estatus político”. ¿Euskadi y Navarra? ¿El continuo machaqueo sicovírico al que nos somete EITB? ¿Tantos títulos docentes para plegarse a la trampa dialéctica disgregadora del PNV, equiparando Euskadi a la CAV y contradecir a tantos abertzales que, no hace mucho aún, gritaban ¡Nafarroa Euskadi da! o siguiendo a Telesforo Monzon, ¡Euskadi Nafarroa da!, pero nunca considerándolos como entes ajenos? ¿Y qué es eso de “un nuevo estatus político”? ¿Triste copia, quizás, de aquella promesa que repetía el Sr. Urkullu, de “un nuevo estatus para 2015?

          ¿Tanto cambio de rumbo al trasatlántico de la Izquierda Abertzale, como lo llamaba Arnaldo Otegi, para sucumbir al contagio del sicovirus disgregador y actuar además como transmisores del mismo?

          Y volviendo a la pregunta inicial de si vuelven los sicovirus españolizantes. Yo creo que no se han ido nunca. Pero considero que sí es recomendable, como ocurre anualmente con la gripe, autovacunarnos periódicamente. No tenemos más que observar cómo, ante el empeño del PNV en llamar Euskadi a sólo las tres provincias de Araba, Gipuzkoa y Bizkaia, la única reacción, aunque correcta, haya sido incrementar el uso del término Euskal Herria, pero sin criticar y afear la maniobra antivasca de privar al término Euskadi de una significación similar, al menos desde que a Sabino Arana se le ocurriera. Euskadi es lo mismo que Euskal Herria, la Nación vasca, con siete territorios: ZAZPIAK BAT

 

Begirale

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