ARNALDO OTEGI Y LA ASAMBLEA GENERAL DE EHBILDU 16/1/2022

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ARNALDO OTEGI Y LA ASAMBLEA GENERAL DE EHBILDU   16/1/2022

          He dejado pasar una semana desde la celebración de ese evento en el BEC de Barakaldo, a la espera de reacciones críticas a las manifestaciones que se hicieron desde la tribuna. Reacciones por parte de sus propios militantes, al menos del sector de mis antiguos compañeros de aquellos otros tiempos en que éramos “alegres y combativos”.

          Cuando leí la información publicada por ElDiario.es Euskadi/Europa Press respecto a la intervención del Coordinador General de esa Coalición, pensé que era de un total sin sentido para un abertzale, por lo que supuse que la buena fé de muchos de sus seguidores no iba a ser suficiente para evitar que se les revolvieran las tripas. Pero parece que me equivoqué.

           El discurso del Sr. Otegi fue contradictorio ya desde el nivel simbólico, pues el atril estaba adornado con solo la bandera de Nafarroa. Recuerdo el reportaje de ETB sobre la última manifestación de EHBILDU, en que se veía una furgoneta de la organización desde la que descargaban tanto ikurriñas como enseñas navarras, para repartirlas entre los manifestantes. En este “nuevo tiempo” preelectoral, ya no utilizan tanto bicrucíferas sabinianas como cadenas miramamolinesas, sino que colocan sólo la enseña navarra. ¿Nuevo cambio de rumbo táctico, esta vez en los decorados? Es indudable que los miembros de este nuestro Pueblo, tenemos el derecho de autodenominarnos, a nosotros y a nuestro colectivo nacional, como lo decidamos entre todos; el mismo derecho que nos asiste para dotarnos de las banderas y emblemas que simbólicamente nos representen. Pero todo esto hay que hablarlo, argumentarlo y decidirlo, sin olvidar que la bandera de Nafarroa merece un respeto desde que fue diseñada, en 1910, por Arturo Canpion y otros dos historiadores, pero la otra, la tricolor, que fue diseñada en 1894 para Bizkaia por Sabino Arana, fundador del PNV, merece también un respeto, si no fuera más que por la cantidad de vascos que han combatido tras ella o han sido cubiertos sus cadáveres bajo sus colores.

          Pero vamos al contenido del discurso, según la reseña de ElDiario:

                Insta el Sr. Otegi a “recuperar la estatalidad” y “conseguir la soberanía”. La estatalidad no garantiza la soberanía y si no que se lo pregunten a los hawaianos, que de ser Estado Independiente hasta 1898, pasaron a propiedad de los EE UU y en 1959 a ser un Estado más, no independiente, de los Estado Unidos de América. Respecto a la soberanía, no es un estatus a alcanzar, puesto que significa, según la RAE, “Poder político supremo que corresponde a un Estado independiente”. Por lo que el objetivo a alcanzar debe ser la Independencia, de la que emanará o será consecuencia, la soberanía.

               Afirma que cualquier avance pasa por que se respete “el derecho de los territorios vascos y navarro a decidir libremente qué relación quieren mantener entre ellos”. ¡Qué barbaridad! ¿Vascos y navarros? ¿Somos acaso de naciones diferentes? Más adelante vuelve a incidir en esta materia, hablando de “territorios vascos o vasconavarros”. ¿Hablará también de vascogipuzkoanos, vascoarabeses o vasco lapurtarras? ¿Quiere decirnos que, para su Coalición, los navarros no son vascos? Y en eso de  que  cada  parcela actual  de nuestro País  decida  las  relaciones  con  el  resto, ¿coinciden con aquello que reclamaban los de Unidad Alavesa? ¿Quiere hacer Otegi otra maniobra de cambio de rumbo trasatlántico, buscando nuevo caladero de votos, obviando que los propios navarros concienciados proclaman que entre todos hay que proceder a anular la división y dispersión de los territorios? ¿Se opone su Coalición al viejo objetivo abertzale de la Territorialidad? Para los legalistas, les recuerdo que la famosa Resolución 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 14/12/1960, respecto al Derecho de Autodeterminación, en su párrafo 6º, establece:

               “Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un pueblo es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”

 

               Claro está, todo esto sirve para quienes consideramos que constituimos un Pueblo, una Nación, vasca, navarra o como la queramos llamar, pero la misma para todos, esa que hasta ahora hemos llamado Euskal Herria, Euskadi, Nafarroa Osoa o como decidamos hacerlo en el futuro.

 

          También recuerda Otegi en su discurso que, a su decisión de encarar la recuperación de la estatalidad, “no ha contribuido el hecho de ser amantes de las banderas o las identidades singulares”. Lo de las banderas ya veo, que enseguida la cambia, pero ¿reniega el planteamiento sociológico de su Coalición a la Identidad del Pueblo Vasco? ¿A una identidad, la nacional? que no puede menos de ser singular, porque corresponde a cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven otros, sin que signifique mirar a ningún otro colectivo social por encima del hombro, ni escatimar la solidaridad internacional con naciones no dominantes.

          Afirma que su modelo educativo mira a Finlandia, el de vivienda a Irlanda, el de transición energética a Copenhague y el de economía circular a Estonia. No hay, en su discurso, modelo de independencia o de soberanía. Significativo.

           Valora expresamente la propuesta de EHBILDU en el marco de recuperación del “autogobierno” (¿Compartido, Co-gobernante, Autonómico?). Me suena la terminología, en la misma forma que su afirmación de que formamos parte de una nación que “tiene que ser reconocida”. ¿No es exactamente lo que reivindica estratégicamente el Sr. Ortuzar, líder del PNV?. La misma coincidencia su exigencia de “Queremos el máximo nivel competencial posible”. ¿Tanto “combate alegre”, tanto esfuerzo y sufrimiento durante tantos años y tanto cambio de rumbo para llegar a esto?

           Eso si, cita constante de “los problemas de la gente”. Y hace llamadas a “todos los soberanistas de izquierdas de este país, sin exclusiones”. Dispuesto a establecer alianzas y lograr acuerdos “aunque generen contradicciones”. Cuadra todo esto muy bien con eso de encarar el próximo ciclo electoral “con ambición, ambición y ambición” y decir, alto y claro, que “estamos dispuestos a gobernar”. ¿Eso es todo? ¿Tantos años de conversaciones secretas con los otros, de declaraciones de “sobra y estorba”, de golpes de timón y cambios de rumbo del trasatlántico de la Izquierda Abertzale, de presiones a los colectivos de presos para que acepten la legalidad de sus carceleros e impidan que a los que vuelven a casa les reciban públicamente sus compatriotas, para eso, para gobernar? ¿Para “quítate de ahí para que me ponga yo”?

          No hay en todo el discurso, al menos en la noticia de prensa, ni una sola referencia a la Independencia, ni tan siquiera al tan manido Derecho de Autodeterminación. Menos mal que, según el Correo de hoy, un 22% de los militantes de EHBildu se han manifestado en contra de la línea política que se refleja en el discurso de Otegi, presentando, según dice, una enmienda a la totalidad. Es un alivio.

 

Begirale

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